Un pueblo entre tantos miles que hay en este lugar del mundo. No lo conocía hasta hoy, y ya no podré olvidarlo nunca.
Un tanto azarosamente, es el lugar desde el que partiré por la cima de las montañas trazando un recorrido y una propuesta. Me esperan los lugares más hermosos que jamás se pueden imaginar, y algún otro sobre el que tendremos que actuar con rigor y rapidez para que vuelva el sentido común a nuestra Tierra.
Hoy la he olido, la tierra, el sotobosque de los hayedos. Observé el vigor inaudito de los acebos entre las sombras, saboreé los frutos del arándano y nos reímos con el picor vitalizante de las ortigas. Auritz, durante esa comida en la que los amigos, amablemente, nos han invitado a su hermosa casa han contado que la voz “ur” en eusquera significa “agua”, y está inmersa en todas las palabras que determinan los conceptos más importantes para los humanos y la vida.
Escribiendo me doy cuenta de que Auritz también contiene “ur”: agua y árbol, el origen y los garantes de la vida.
Un saludo a todos. Juan.
Felipe, amigo: estos días en Pamplona, en tu casa, han sido formidables. En todo el trayecto te tendremos en la memoria y cuidado porque ¡volveremos!









