En otro lugar en la misma comarca, barranco abajo, la vegetación decide que las aguas han de llegar al Ebro, sí, pero sin prisas. Que la regulación hídrica es una parte clave de la forestación lo saben muy bien nuestros amigos australianos, inventores de key line, para apoyar y multiplicar las acciones que ocurren de forma natural en esa dirección (http://en.wikipedia.org/wiki/Keyline_design).
Allá, en Australia, hay también clima mediterráneo, como en California, y las enseñanzas de la permacultura nos sirven de primera mano porque la situación es análoga y los procesos parecidos. Las zonas desertizadas de Almería, Alacant, Zaragoza o Murcia tienen su equivalencia o analogía cercana en Palo Verde o Merredin.
Los tarays, en este caso, cierran los barrancos -se puede observar en las fotografías- trenzando ramas y raíces a modo de red en la cual quedan retenidas las tronzas, hojas, brozas, guijarros y limos que arrastran las aguas.
En la cima de esta presas y en los cauces crecen, a consecuencia de ello, plantas, arbustos y árboles de las semillas o esquejes que traen las escorrentías o la fauna, y, una vez formado el estancamiento, esa cola de represa anega los llanos adyacentes convirtiéndolos en marjales estacionales (llamadas marijas en la Sierra de Segura), que tanta vida ataren y tanta importancia tienen en la cadena ecológica que la propia ONU le otorga categoría de alta importancia (son los micro-humedales*), la misma que a los corredores biológicos.
Este proceso puede llevarle a la naturaleza decenas de años, pero nosotros podemos hacerlo en una estación climática, de modo tal que empiecen los efectos favorables en la siguiente.
“Plantar árboles beneficia a todos”, aportó Javier Sánchez presidente de nuestra Fundación + árboles. “Mientras que no plantes un árbol no habrás hecho nada”, nos dejó legado Wangari. “Un árbol es lo más eficaz para luchar contra el cambio climático”, escribió Al Gore. Estamos al final del otoño y hay millones de semillas esperando una oportunidad. No lo dudes: actúa ante la necesidad y crea el destino inmediato.
(*) Según el Convenio de Ramsar (http://www.ramsar.org/cda/es/ramsar-documents-texts-convention-on/main/ramsar/1-31-38%5E20671_4000_2__), un humedal es un hábitat de una fauna y flora características, especialmente de aves acuáticas. Constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo e interrelacionado con el hombre y su medio ambiente. Se consideran humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros.









Debemos recordar también que, además de fomentar la recuperación de nuevos humedales, es absolutamente prioritario defender los que aun existen. Lugares tan maravillosos como las Tablas de Daimiel siguen estando dramáticamente amenazados, a pesar de los 3.000 millones de euros que se van a invertir para paliar los efectos más graves de la sobreexplotación de los acuíferos.
Lo más lamentable de todo es que buena parte de la sobreexplotación es para cultivar maíz y otro forraje con el que cebar a diferentes animales en granjas de engorde, y perpetuar el excesivo consumo de carne en este país. Simplemente reduciendo un poco nuestras compras de carne (especialmente vacuno), se puede contribuir sensiblemente a luchar contra el cambio climático y contra la sobreexplotación de acuíferos.