Hace unos días cumplí 56 años.
Nací en el 1956 y para celebrarlo hicimos, mi compañera y yo, una ruta en el Camino de las Ardillas en dirección a un guijarro que aparenta una forma de ave enorme posada sobre una piedra.
El calor abrasador de estos días que reseca los campos, las piedras y los montes, augura peligros. Sin embargo, como una esperanza convertida en realidad, se desvanece por encima de los mil cuatrocientos metros y aparecen pequeñas venas de agua que vuelven a ocultarse en los arroyos entre el chinarral y las arenas, como esperando mejores condiciones para seguir su camino.
La cresta que separa por aquí el origen de la cuenca del Guadalquivir con la del Segura está por encima de los mil quinientos metros y el aire corre fresco, incluso en el centro del día, a las dos de la tarde.
Este año he andado cientos de km pero muy pocos para lo que mis piernas, mi corazón y mi razón requieren.
Seguro que este que entra (para mi ahora) me deparará andar bastante más. Y os lo contaré con agrado.










Esperemos verte mucho tiempo. Estás hecho un jabato!!
ZORIONAK!!!
salud en el camino juan y fuerza,te seguiremos con atencion nos lleva el futuro en ello.